sábado, 17 de mayo de 2014

Escultismo sin prejuicios

En los pocos años que tengo dentro del movimiento (5 años aproximadamente), algo que me ha llamado la atención entre el sinfin de actividades tan atrayentes, es la actitud generalizada de muchísimos scouts que he tenido el placer de conocer. He sido bendecida y he conocido scouts de muchas partes del mundo, y al entablar conversación y amistad también me he dado cuenta que el escultismo nos brinda a todos esta característica tan noble, por lo tanto yo lo he llamado "El scout sin prejuicios".

Todos sabemos de buena mano que los scouts somos alegres y nuestra confianza hacia los demás nos da ese plus... Y es por eso mismo, que a través de todas las experiencias y convivencia, apretones de mano izquierda y relaciones, he notado que dentro del escultismo, muchísimos de nosotros no tenemos prejuicios sobre la imagen o la personalidad de una persona, al contrario, creemos que esto nos da una diversidad aún mayor como movimiento y esto de ninguna manera afecta la convivencia.

 La forma en la que una persona tiene intenciones de ingresar a un grupo y, ciertamente nos abrimos dándole la seguridad y la confianza para que se sienta bienvenido, sin importar absolutamente nada más que su compañía y acrecentar sus ganas de pertenecer al escultismo, cómo sin importar imagen o defectos hemos creado una cálida vía de comunicación, eso, ha sido de las cosas más sorprendentes que he visto.

No hay etiquetas, estereotipos, no hay juicios morales y sobre todo... Siempre están esas ganas de una amistad y hermandad. Incluso entre nosotros mismos, quitando barreras en la diferencia de las pañoletas, los distintos grupos, no importa el color de la camisola, en estas circunstancias todo tiene sentido cuando se dice que "Tú y yo somos de la misma sangre". Porque así es, no existe nada más allá del objetivo que todos compartimos: Construir un mundo mejor, no importa nada más que la hermandad y la unión, y esa confianza que sientes al ver a un scout que jamás en tu vida antes habías conocido pero basta saberlo scout para tratarlo como a un viejo amigo, para saludarlo con la alegría que siempre llevamos con nosotros mismos. ¿Por qué no hacerlo con todo el mundo? El mundo necesita menos prejuicios y más amor, una idea bastante romántica pero creo que si extendemos todo lo aprendido del escultismo y abarcamos nuestros círculos sociales y entorno... También estaremos contribuyendo a mejorar el mundo. No se necesita de grandes acciones para llevar a cabo esta causa si tan sólo con pequeños actos puedes servir a los demás, una sonrisa, por ejemplo.

Comencemos por aceptar más y juzgar menos.

Siempre listos para servir.

miércoles, 23 de abril de 2014

¿Qué me llevo a acampar?


Por fin, después de mucho tiempo he vuelto a escribir en el blog. Han pasado tantas cosas que no me había fijado lo olvidado que tenía este medio, pero por lo pronto ¡Estoy de vuelta!, de todas formas quería informarles que ya somos 10´000 y me da gusto que lo que hago les agrade tanto.

Comencemos con el tema.

Por lo general, yo no soy una persona muy disciplinada respecto a hacer mi mochila. Media hora antes de la salida fija, meto todo a la mochila de acampar sin contemplar siquiera si llevo lo necesario. Por años hice lo mismo y nunca aprendía la lección; llegaba al campamento y algo me faltaba, recordaba lo desorganizada que era y juraba por B-P y sus descendientes que ya jamás volvería a hacerlo... Hasta el campamento siguiente que se repetía la misma historia.

Pero hoy la historia es diferente y un sol nace en el horizonte con la esperanza de que por fin ilumine mi despistada cabeza, así que hice una lista de las cosas que yo creo que son necesarias, y espero aplicarlo pronto en la próxima salida a campo abierto. Les recuerdo que no soy una experta en el tema, pero soy scout que es casi lo mismo.


Botiquín de primeros auxilios. Yo creo que no somos conscientes del riesgo al que entramos cuando decidimos acampar, creemos que todo lo tenemos bajo control puesto que conocemos el lugar o somos campistas experimentados, pero siempre puede haber un accidente y qué mejor si podemos contenerlo con el botiquín de primeros auxilios, cárguenlo con ustedes, es genial.

Navaja, cuerda, cerillos, linterna. Es lo más lógico para un scout todo este material. Siempre debemos cargarlo porque es practicamente una extensión del campista.

Sleeping, tienda de campaña, lona. Lo más evidente después de lo lógico es sleeping bag y casa de campaña o en su defecto cosas para construir un refugio. Como todo lugar de acampar está sujeto ante las variantes climatológicas deberás medir precauciones, tú conoces bien al medio al que te diriges.

Utensilios para cocinar. Cuchillos, platos, cubiertos, vasos, ollas, sartenes, más todos los alimentos que procesarás para hacerlo comida de campamento. Por lo general siempre se carga con productos perecederos (leche, mantequilla, queso) es buena idea llevar una hielera que contenga los mismos, creo que por espacio es ilógico cargarlo en la mochila así que habrá que transportarlo de otra forma. La distribución de la mochila es importante si vas a cargar con ella durante mucho tiempo, ajusta y acomoda todo para emprender la caminata.

EXTRAS. Puede ser cepillo de dientes y pasta dental, papel higiénico, bolsas para guardar basura y llevarla a la civilización, bloqueador solar, repelente para mosquitos, neceser para coser, ropa extra, toalla si es necesario, calzado extra y quizá impermeable. Recuerda que si tienes alguna enfermad o estés sujeto a tratamientos médicos debes llevarlos contigo.

Creo que ya lo había mencionado pero, el lugar al que te diriges tiene un clima en específico, todas las cosas que mencioné anteriormente están sujetos al mismo, ya sea playa, bosque, montaña... Carga con todo lo necesario para hacer tu estadía en campo libre más placentera. También dependerá mucho de las actividades que se realicen. No se trata de tener una mochila enorme con la que no puedas cargar, pero es mejor llevar lo necesario y no sólo aventurarse con un sleeping y la navaja, bueno, olvídenlo, háganlo también. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

Cambió mi vida.

Siempre es un honor volver a escribir y tratar de hacerte sentir algo mediante palabras, más si es sobre el escultismo.
Por lo general mis ideas más creativas llegan a la hora del café, cuando todo se vuelve más lento. Reflexionando los últimos seis meses de mi vida, me he dado cuenta que, no me imaginé estar aquí y ser como soy hoy, ¿quién lo hubiera pensado? La vida de verdad te prepara una buena cuando tú crees que tienes todo bajo control.

Y entre todos esos pensamientos que me han orillado al destino que no imaginé, estaba mi vida en el escultismo. Todas las maravillosas experiencias que he vivido no hubiesen sido de otra manera y han forjado en mi tanto crecimiento, madurez y un poco de sabiduría que me hace pensar, que el escultismo es la medicina que necesitaba a mis males, las respuestas de las preguntas que nunca formulé.

Comenzando por Ley y Promesa Scout. Yo sé, y no me avergüenza decirlo; muchas veces no aplico la Ley Scout, no porque no lo deseé, porque no quiera o simplemente porque no la entienda en mi vida, sino porque son hábitos que tengo que forjar, que irán floreciendo en mi carácter hasta lograr ser la scout ejemplar que deseo ser algún día, tomará el tiempo que tenga que tomar, no soy perfecta, pero espero mejorar. Creo que tú y yo compartimos el mismo objetivo.

Todo me supuso un reto cuando entré. Llevar mi cuerpo a los extremos en cada campamento, excursión, aprender nudos, amarres, canciones, cómo prender la fogata y leerme al derecho y al revés Escultismo para muchachos. No sabía de qué era capaz hasta que sólo eramos la naturaleza y yo en una misma mancuerna, aprender a disfrutar el camino sin quejarse y añorar el lugar de acampado se volvió en una costumbre que aún tengo que pulir. Todo era nuevo y, a decir verdad, lo sigue siendo; aprender de cada lobato, de cada scouter, de tantas cosas que no podría haber hecho por mi cuenta. No se trata solamente del escultismo, sino de todos los ámbitos de mi vida, en superar la competencia contra mi misma y el aprendizaje y satisfacción que eso me brinda.

Aprendí a mirar la vida en diferentes ángulos, a abrir mi mente a nuevas experiencias y conocimientos, a encontrar en mi todo lo que necesito para ser feliz y en ayudar a ser felices a los demás, a todos a quien pueda ayudar. Que no es necesario una acción exuberante para cambiar este mundo, que con un abrazo, una sonrisa, abrir las puertas de mi casa e incluso apoyar a mis compañeros con una tarea me vuelve servicial, me acerca un poco más a lo que quiero ser, esclarece la idea de lo que hago con mi vida y me da una orientación, un consuelo cuando estoy triste, un mundo por descubrir y muchas manos por estrechar.

Me dio madurez, y un amor scout, algo que es muy difícil de explicar pero es tan sencillo de comprender, si lo has vivido me entenderás. He nacido tantas veces con todos los campamentos a los que asisto que, sin duda, el escultismo es mi vida. Es lo que quiero ofrecer a mis hijos y es el legado que quiero darme a mi, el escultismo es lo que quiero colgar en las paredes de mi casa, las historias que he de relatar a mis amigos y es toda la gente que quiero y estimo, y a los que no me quieren y estiman, también, porque creo que sin ellos no sería lo que soy y no me mostraría lo que no quiero ser. Es todas esas veces en las que regreso a casa con una sonrisa, es por los pequeños sacrificios que he hecho y los minúsculos ofrecimientos de servicio que he tenido hacia los demás alguna vez en mi vida, que espero un día poder satisfacer del todo.

Ser scout me dio herramientas, madurez, amor, hermandad, comprensión, crecimiento, límites, un hogar, una segunda familia, me dio comida y me ha dado refugio. Me ha otorgado los tragos más amargos también, en cada despedida y en cada decepción. Me ofreció oportunidades para ser mejor persona y también me ha dejado claro lo que no seré.

Descubrí el escultismo y cambió mi vida.