sábado, 22 de febrero de 2014

Baden Powell



No sólo se trata de salir a acampar, de lucir siempre bien el uniforme o saberse de memoria "Escultismo para muchachos".
Se trata de ser mejor persona con el pasar de los días, se trata de superarse siempre a si mismo llevando el cuerpo y la mente a los extremos, se trata de hacer el bien antes que ser bueno, se trata de ayudar al prójimo siempre sobre cualquier circunstancia, se trata de dejar el mundo en mejores condiciones de cómo lo encontraste.

Nos dejó un legado, una manera de vivir, nos dejó las herramientas necesarias para ser autónomos, para ser felices, para encontrar a la segunda familia que estaba en el destino nos pertenecía, nos dejó un campamento en el que nunca volvimos a ser los de antes, nos dejó la oportunidad siempre de hacer el bien, nos heredó Ley y Promesa, nos dejó la oportunidad de estar con una persona el resto de nuestras vidas, que le apasionan las mismas cosas que a nosotros.
Nos dejó una mano por estrechar en cada ciudad, país, en cada religión, en cada género, en cada raza.

Considero que lo que podríamos hacer es aprovechar todo su conocimiento y explotarlo hasta hacer el bien, con uno mismo, con el prójimo, con el mundo. No te limites a ir cada fin de semana a los scouts, no te limites a simplemente a salir a acampar, toma el escultismo, llévalo a todos, con hechos y acciones que beneficien a los demás, no es necesario salvar al mundo, si decides salvar el mundo de una sola persona en una situación en la que estés dispuesto a ayudar, habrás hecho mucho y más. Lleva el legado hasta la muerte, vive el escultismo, el servicio, el amor al movimiento.

Que la muerte de B-P no se sienta, que representemos en cada uno de nosotros la vida  que dejó un propósito.

Siempre listos.

domingo, 12 de enero de 2014

Pañoleta

Representa un grupo. Se supone que sus colores, en un orden exacto, no se repiten; eso las diferencia unas de otras. Si las uniéramos, probablemente le daríamos unas diez vueltas al mundo con ellas. Son multifuncionales, se crearon de esa forma por alguna razón. Provoca en quien la porta orgullo y honor, y también hace que la defiendan sin importar qué. No deben tocar el suelo (según la tradición de cada grupo).

Pañoleta.

Me encanta portarla, le da a mi uniforme ese toque que define a mi grupo, es su símbolo y es la representación clara de que un día, hace tiempo atrás, me sentí lista para recibir el compromiso de llevar la Ley y Promesa Scout.

Es indescriptible todo lo que he hecho con mi pañoleta. He curado heridas, mías y de mis hermanos, he jugado con ella en un sinfin de juegos de desfogue, ha sido pisoteada sin intención, llena de lodo, mugre, sudor, lágrimas en algunas ocasiones, humo de fogata , sangre. Ha servido de venda, de bandera, de filtro para el agua, de protección contra el sol, de almohada, de pañuelo de lágrimas. Ha sido mi confidente en todos los campamentos y hemos compartido amistades y apretones de mano izquierda. Ha sido mi pretexto favorito para acercarme con un scout y entablar una amistad, y ¿Por qué no? Ha sido la culpable de enamorarme en algunas ocasiones. Es la colección de la cual me siento más orgullosa que cualquier otra; me encanta poder observarlas colgadas de mi pared y recordar cada historia que se originó cuando las intercambié.

Se ha quemado por tratar de sacar la olla para el café un domingo temprano en campamento, ha portado nudos turcos de tantos colores y formas que he llegado a pensar que tengo a mi pañoleta muy consentida. Me siento fuera de lugar después de intercambiar la única pañoleta que portaba, llegando con mi grupo con una pañoleta diferente, pero me encanta decir a quién y de qué grupo proviene la que uso.
Mi mamá me ha regañado tantas veces porque no permito que la lave que incluso se ha atrevido en varias ocasiones a lavarla sin mi permiso.
Con ella le he mostrado a los lobatitos a hacer nudos de la amistad, viendo su sonrisa de satisfacción cuando logran hacerlo bien, después de muchos intentos.

Y también, por qué no mencionarlo, ha sido la mayor ambición que he tenido dentro del escultismo, cuando recién entré fue mi meta principal: Conseguir a como diera lugar, tenerla. Sin darme cuenta que, en el trayecto de mi lucha por obtenerla, se me olvidó el objetivo y comencé a disfrutar del escultismo. Cuando recibí la promesa, miré atrás, y entonces me dí cuenta que todo lo que pasé no fue por obtener un pedazo de tela, no... Todo lo que pasé fue para darme cuenta de que estaba preparada para recibir en mi la Ley y Promesa que hasta la fecha, he tratado de llevar.

No es más, en sí, que un pedazo de tela, eso es cierto. Cada quien sabe qué trato le da y porqué, pero en lo personal, deberíamos todos poner un especial interés en la Promesa que llevamos, sí... Pero en el corazón, y cómo y de qué manera transmitimos la misma a los demás y cómo contribuimos a dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos. Lo entiendo, lo vivo en carne propia, no es una tarea tan fácil de desarrollar, pero poco a poco vamos juntos comenzando con un sí. 


Es un pedazo de tela, es un símbolo en el exterior, es la representación de un grupo, pero lo que nos hace iguales a todos, lo que nos une y nos identifica, es la Promesa y la manera en cómo la expandemos a los demás.

Siempre Listos.

martes, 17 de diciembre de 2013

Artículo 8.


En lo personal, no es mi artículo de la Ley Scout favorito. Pero más que un sólo artículo, se ha vuelto un mantra en mi vida. Reír y cantar en mis dificultades me ha ayudado más de lo que pensé, y eso que, a simple vista, unas simples palabras no podrían ayudarme en momentos tan duros de la vida.

Te sientes triste, no hay motivos para sonreír, el mundo se está viniendo abajo, crees que no hay retorno a todos esos sentimientos, no encuentras salida. Pero siempre la hay, y si no decides sacarte a tí mismo del lodazal en el que te encuentras, difícilmente alguien lo hará por ti. ¿Qué mejor que riendo y cantando? Y no precisamente se trata de hacerlo, en el más literal de los sentidos.
Reír y cantar, para mí, es tratar de encontrar una esperanza en la serenidad de no darle tanta importancia al problema que se planta frente a nosotros, es recordar que aunque la subida es muy pesada, al final el paisaje será increíble y valdrá la pena, es guardar una fuerte esperanza de que todo saldrá bien, es ser optimista y no dejarse abatir por un problema que, seguramente, tiene solución.
Es sonreír y levantarse, porque hay que encontrar motivos para seguir cantando, es tener en cuenta que si algo así está sucediéndonos, es porque algo mil veces mejor vendrá y que las cosas no hubiesen pasado de otra manera: Tenía que pasarnos de esa manera para experimentar que lo mejor está por venir.
Es encontrar otras razones para sentirnos contentos y agradecidos con la vida: una casa, comida, amigos, papás. Es ser fuerte porque no hay otra opción y mirar todo siempre con objetividad, es seguir despertándose en la mañana para encontrar razones para ser feliz, y no para pensar en lo desdichados que somos, reír y cantar en nuestras dificultades es hacer menos difícil el proceso por el que estamos pasando, es obligarse a salir adelante porque no hay otra opción, es luchar sin descanso hasta encontrar la luz del sol de nuevo, y es tratar de levantarse uno mismo, de hacer cosas por nosotros para hacer algo por los demás, es sonreír, aunque no queramos, hasta aprender a enfrentarnos con el problema.

Los obstáculos nos hacen sabios, fuertes, maduros, son experiencias que cuestan, pero es precio justo para aprender.
En ocasiones, y si no es que en la mayoría de ellas, debes ser tu propio héroe.
Reír y cantar en las dificultades suena sencillo, pero para llevarlo a la práctica es más complicado. La buena noticia es que con el pasar de los años vamos ganando experiencia y sabiendo qué hacer en diferentes circunstancias.
Mírate, estás joven, todavía hay esperanzas para cualquiera que sea tu problema, sonríe, recuérdate que eres scout y demuestra la fortaleza que tienes, no te dejes abatir por ninguna tristeza, algún día serás el viejo lobo al que tus hijos recurrirán para pedir refugio.

El hecho de no darle tanta importancia al asunto no significa que el problema vaya a desaparecer, hay que enfrentarlo, dejándose llevar y calculando cada movimiento que nos llevará a librarnos del obstáculo, pero por lo pronto te dará claridad y tranquilidad, si ríes y cantas, si eres optimista, si no te dejas abatir, si luchas por ser feliz y mantienes una voluntad firme.

Haz lo que sea para salir airoso de tus dificultades, eres scout, puedes con eso y más.